INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia, la contabilidad por su carácter social ha jugado un importante papel en el desarrollo de las civilizaciones, específicamente, del comercio y las empresas.
Como la contabilidad recibe la influencia de la sociedad y al mismo tiempo influye en ella, existe mucho interés por la formulación de normas y por la manera de como se ejerce la profesión. La normativa contable general es el proceso ordenado y sistemático consistente en elaborar, establecer, difundir y perfeccionar normas de contabilidad. El objetivo de este proceso es lograr estados contables elaborados sobre prácticas contables homogéneas o uniformes con lo cual se mejora la calidad de la información recibida por sus usuarios externos.
En todos los países existen órganos encargados del establecimiento de normas contables. En Cuba, en correspondencia con el sistema económico imperante, en el período revolucionario, a partir del 1959, la regulación contable tiene carácter público. Las normativas se basan, fundamentalmente, en resoluciones e instrucciones del Ministerio de Finanzas y Precios, órgano rector de la contabilidad, así como de los Ministerios Ramales para el cumplimiento de sus entidades subordinadas. Las organizaciones académicas y científicas, principalmente las Universidades y la Asociación Nacional de Economista de Cuba (ANEC), desempeñan un importante papel orientador tanto en la etapa de concepción y elaboración, como en la implementación y desarrollo de las normativas contables.
El presente trabajo tiene como objetivo brindar una panorámica de las etapas por las que ha transitado la regulación contable cubana, en el período señalado, dando respuesta a las siguientes interrogantes:
¿Cuáles son las etapas por la que ha transitado la regulación contable cubana en el período revolucionario?
¿Qué características se presentan en lo político, económico y social de cada etapa?
¿Cuáles han sido los sistemas que han estado vigentes?
DESARROLLO
Las condiciones económicas, políticas y sociales imperantes en cada país determinan la regulación y la práctica contable, Cuba no ha sido una excepción. Antes del triunfo de la revolución, según Pérez Betancour (2000)[1], "la empresa cubana se caracterizó por la propiedad privada, pues casi el ciento por ciento del país estaba privatizado. La industria nacional era incipiente y las transnacionales, pero sobretodo norteamericanas, concentraban las empresas más importantes. Fue una estructura marcada por pequeñas empresas de servicio y medianas, generalmente de materias primas y productos agrícolas". Las normas mercantiles (Código de Comercio) era quien regulaba, solamente en formas muy generales, los aspectos formales de la contabilidad de las empresas, complementadas por la normativa fiscal.
A partir de los primeros años después del Triunfo de la Revolución se fue conformando el sistema empresarial estatal cubano y comenzó a desarrollarse la industria nacional de producción de bienes y servicios. Como consecuencia fue necesaria la creación de mecanismos que permitieran la dirección de la economía. Dentro de éstos se encuentra la regulación de la práctica contable en el país. A partir de entonces ha transitado por un largo y complejo camino, por más de 40 años, marcada por grandes etapas, que se describen a continuación.
La primera etapa puede enmarcarse desde el Triunfo de la Revolución (1959) hasta la implantación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE) en 1976, caracterizada por la implantación de varios sistemas contables derivados de las grandes transformaciones ocurridas en el orden político, económico y social.
Durante los dos primeros años posteriores al triunfo de la revolución aun se mantiene la propiedad privada persistiendo la diversificación de los sistemas contables y la ausencia por parte del estado de normativas para unificar estos a todo el país.
Como resultado del proceso de confiscación, intervención y nacionalización, en 1960, el sector estatal de la economía controlaba una parte importante de la economía[2]: Resultó necesario crear los mecanismos que permitieran conducir la economía, siendo el primer problema práctico de dirección económica financiera, al que se enfrentó el gobierno revolucionario, hacerse cargo de la dirección y control de las empresas que habían pasado a su propiedad. Se crearon entre 1960 y 1961, la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), el Ministerio de Industria, el Ministerio de Comercio Exterior, se reorganiza el Banco Nacional de Cuba y el Ministerio de Hacienda. Con estas medidas se inicia un proceso de reorganización del aparato estatal para adecuarlo a las nuevas condiciones. Con las medidas adoptadas y las transformaciones radicales producidas en esta etapa se crean las premisas para el inicio de los primeros planes y sistemas de dirección de la economía.
El primer Sistema Uniforme de Contabilidad establecido después del Triunfo de la Revolución se originó con el inicio de las tareas de planificación en 1961, cuando se comenzó a elaborar el primer plan económico que cubría el período de 1962 - 1965. En este período se estableció también un Sistema Uniforme de Estadística y se iniciaron los trabajos para la aplicación de un nuevo sistema salarial, entre otros aspectos.
El Sistema Uniforme de Contabilidad fue emitido por el Ministerio de Hacienda, y estaba integrado por códigos, títulos y contenido de cuentas a las que debían convertirse los datos contables de las distintas empresas del país y formularios de obligatorio cumplimiento para informar periódicamente al estado. Este sistema se mantuvo hasta 1966. Un elemento significativo en este período (1962 - 1966) los constituye el funcionamiento simultáneo de dos sistemas de dirección económica: el sistema presupuestario y el cálculo económico.
Cabe destacar, dentro de esta etapa, la ocurrencia de un momento de involución en la regulación y en la práctica contable como consecuencia de las concepciones que originaron la eliminación de las relaciones monetarias mercantiles entre las empresas estatales, la lucha contra el burocratismo y la falta de reconocimiento social del papel de la contabilidad y el contador. Según Sito Cabo, Araceli (1999)[3], "a partir de 1966 se lanzó por la borda la contabilidad bajo el pretexto de combatir la burocracia en el país. (...) Se subestimó y deterioró la contabilidad como instrumento de análisis, y eso dejó sus secuelas hasta hoy". Independientemente a ello, se lograron grandes avances en el orden político, económico y social.
A partir de 1966 aparecieron planteamientos sobre lo contradictorio que resultaba la utilización de las relaciones monetarias - mercantiles entre las empresas estatales y el carácter de la economía socialista, así como el papel negativo que representaba la utilización de los estímulos materiales en la creación de una conciencia socialista y comunista. En esta concepción se entendía que cuando una empresa estatal entregara su producción a otra no se estaba en presencia de una transacción mercantil ya que no se trataba de una operación efectuada entre productores privados, sino entre dos empresas que pertenecían a un mismo propietario: el Estado, y por tanto no había compra - venta. Se consideraba que la existencia de formas mercantiles dentro del sector estatal de una economía socialista no constituía una necesidad sino que depende de las decisiones de los hombres que conscientemente dirigen el desarrollo de la sociedad y que, por tanto, debían eliminarse, pues constituía un lastre heredado del capitalismo, cuyo contenido no se correspondía con el contenido de las relaciones de producción socialistas.
En correspondencia con esta concepción a partir de 1967 se suprimieron las relaciones de cobros y pagos entre las empresas estatales. A finales de 1965 se había disuelto el Ministerio de Hacienda, no se controló el presupuesto de 1966 y se eliminó en 1967. En el sector estatal las relaciones monetarias se limitaron al pago de salarios y a la compra venta con el sector privado y cooperativo. A los efectos de ir reduciendo el papel del dinero, se inició la política de gratuidades.
Al no utilizarse, en el plan técnico, las categorías mercantiles de costo, ganancia y rentabilidad, así como el plan financiero, se sustituyó en 1966 el Sistema Uniforme de Contabilidad por un Sistema de Registro, que hacía énfasis en los indicadores materiales. A este proceso se unió una campaña de lucha contra la burocracia para darle mayor agilidad al aparato estatal y reducir los gastos de administración.
El Sistema de Registro se caracterizaba por ser un sistema sencillo, que surge por la corriente de eliminar las relaciones monetarias mercantiles entre las empresas estatales y potenciándose el control físico de los medios materiales, tendencia que se mantuvo hasta 1971. En este sistema se establecen normas de obligatorio cumplimiento para las empresas del país, conteniendo un clasificador de cuentas que recogía los movimientos de recursos materiales, y monetarios sólo los correspondientes al pago de la nómina, pero caracterizado por la ausencia de las relaciones monetarias mercantiles entre las empresas. El control de los productos que se enviaban ya no se realizaba mediante el pago de recursos monetarios, sino con la devolución de una copia de la factura.
Al concluir la zafra azucarera de 1970, se hace un análisis profundo de la situación que confrontaba la economía cubana, y se comienza a perfilar las rectificaciones y transformaciones que debían producirse en las concepciones y mecanismos de dirección que habían estado presente hasta ese momento. Se decide terminar las inversiones en proceso y no comenzar ninguna otra, se elimina la política de gratuidades, y se inicia la captación y el proceso de desemisión de dinero. En el informe presentado por el comandante en jefe Fidel Castro el 26 de Julio de 1973 se plantean criterios importantes sobre la dirección en que se estaba concibiendo el nuevo sistema de dirección de la economía. Como resultado de estas medidas en 1973 se implanta el Sistema de Registro Económico.
Este sistema parte de la no existencia de las relaciones monetarias mercantiles entre las empresas estatales, pero restablece la utilización de indicadores y registros monetarios, resalta la necesidad de controlar los costos de producción y la necesidad de la retribución con arreglo a la cantidad y calidad del trabajo aportado.
En el Informe Central del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975, se plantean las direcciones fundamentales hacia las que se dirigía el nuevo sistema de dirección de la economía. Orientaciones precisas sobre ello se recogen en la resolución que al efecto se adoptó. En 1976 se pone en práctica los primeros elementos del sistema, que parte de la experiencia de los países socialistas y se basa en el cálculo económico. A cada empresa se le otorga personalidad jurídica y se da la posibilidad de que algunas de ellas trabajen con pérdidas planificadas. El sistema plantea la utilización de los mecanismos financieros como el presupuesto, el crédito, el costo, la ganancia, la rentabilidad y las inversiones; concibe además la utilización de estímulos morales y materiales. Se restablecen las relaciones de cobros y pagos entre las empresas estatales, se elabora y aplica una nueva metodología para la planificación, se establece un sistema de contabilidad y estadística, se implanta un nuevo sistema de precios, se reestructura el sistema bancario, y se elaboran normas financieras de inventarios y de gastos, etc.
A partir de estas decisiones se puede enmarcar el inicio de la segunda etapa, que comprende desde 1976 hasta 1993[4], caracterizada por la vigencia del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE),
Para garantizar el funcionamiento del SDPE se crearon el Comité Estatal de Finanzas (CEF), Comité Estatal de Abastecimiento Técnico Material, Comité Estatal de Precios, Comité Estatal de Estadística, la Asamblea Nacional de Poder Popular, se elaboró el Proyecto de Constitución de la República de Cuba y se reestructuró el sistema bancario.
El primer sistema de contabilidad puesto en vigor en esta etapa se le llamó Sistema Nacional de Contabilidad (SNC), de obligatorio cumplimiento para todas las empresas radicadas en el país. Fue elaborado por una subcomisión nacional del SDPE y aprobado por la comisión nacional de implantación del SDPE; a través de la Resolución 71/76, del presidente del CEF el 27 de Diciembre de 1976, para ser aplicado a partir del 1 de Enero de 1977.
El SNC estaba integrado por las siguientes secciones:
1. Plan de cuentas. (clasificador de cuentas con subcuentas), características y contenido, operaciones que afectan cada cuenta y la contrapartida a utilizar.
2. Costo de producción. Se establecen los lineamientos, reglas y procedimientos para la determinación y registro de los costos de producción.
3. Normas y procedimientos. Integrada por lo que con carácter expreso, se dispone en relación con determinadas actividades como por ejemplo: control de Medios Básicos, ejecución de movimiento de medios básicos, tratamiento de los inventarios ociosos, contabilización de las inversiones, etc.
4. Modelos registros.
5. Sistema Informativo (estados y registros).
6. Ejemplos ilustrativos.
El manual para las Unidades Presupuestadas contenía los mismos elementos que el destinado a las empresas, con la excepción de lo referente al costo de producción, así como el clasificador de cuentas incluía sólo las que se aplican en estas entidades.
Este sistema no fue un instrumento estático, las adiciones, supresiones y modificaciones que aconsejaban las necesidades y la experiencia de su aplicación y los requerimientos que planteaba la dirección de la economía se incorporaban en los correspondientes manuales mediante disposiciones del CEF.
Este SNC estuvo operando hasta el 31 de Diciembre de 1986, con el cual se ganó en experiencia durante su vigencia, pero llegó el momento donde afloraron aspectos negativos. En el Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba (1980), se aprobó perfeccionar el sistema mencionado, lo que fue ratificado también en los acuerdos del Tercer Congreso (1985). Dentro de las deficiencias cabe destacar las siguientes:
- Decayó el interés de la base por el mismo, tornándose formar su operatoria debido a que contenía una gran cantidad de niveles de acumulación y un exagerado surtido de modelos y anexos, que en su mayoría las empresas y organismos no utilizaban en el análisis de su gestión particular.
- Que si el sistema no contemplaba como se registraba determinado hecho, lo cual es imposible, ya que acontecer diario de una empresa es muy dinámico, los contadores alegaban no efectuar su anotación, por no aparecer dispuesto.
- Se restringió sensiblemente la autonomía económica operativa de las empresas al imponérseles el cumplimiento un SNC que ya venían criticando por su compleja y costosa operación.