La integración centralizada y automática de toda la información proporcionada por cada una y todas las facturas-cheque emitidas en cada espacio-tiempo considerado da lugar a una «medida, análisis y estadística (siempre según el tratamiento del programa de esta información) continuas y dinámicas del mercado monetario», que llamaremos omni-contabilidad mercantil.

Esta omni-contabilidad puede ser de gran interés para toda la población: políticos, empresarios, jueces, profesionales liberales y ciudadanos en general. Es precisamente este tipo de información -con omisión siempre de los datos personalizados- la que hay que socializar, siguiendo las normas ya comentadas en el capítulo 7.

Los programas de análisis y estadística contables deberán ser lo más completos posible. Conviene utilizar todas las técnicas contables existentes; si en un principio eso no es tecnológicamente posible, se pueden establecer criterios de prioridad para ir, poco a poco, abarcando todos los campos, aspectos, sectores... del mercado.

También el ejercicio o período contable considerado puede ir reduciéndose progresivamente en función de las posibilidades tecnológicas de la red monetaria telemática.